sábado, 5 de noviembre de 2011

SÁBADO

Las sabanas me atan para no querer despertar, lo ojos pesan recordando que dormir no sirve de mucho, aunque "alguien" me dijo que era el único momento para olvidar lo todo. Nunca pienso hechos triviales en la cama me empiezo darme vuelta, enredando más mis piernas, escuchando ruidos de fondo como la preparación de un huevo frito. Dándome cuenta otro sonido, en el dichoso día  estará él molestando con su presencia, que gozo de ignorar. De fondo la voz de mi madre, tan chillona como siempre percatándome que no podré  conciliar el sueño otra vez.

Así comienza otro sábado ordinario.